Lo que pienso

Soy un africano en España

Cada vez que veo un joven africano andar por la calle, no puedo evitar de imaginar lo que le está pasando por su cabeza en este momento, aunque luego intento no compararlo conmigo, pero con muchas ganas de dar una charla. Yo he venido en España siendo africano, con una identidad y los valores africanas, aunque en los principios he tenido mimetismos de seguidor de la cultura de acogida que me ha vendido la integración. Pero la realidad a podido conmigo, y muy pronto he sabido que solo “soy un africano en España.”

Desde entonces uno de los factores que siempre me ha intrigado en el fenómeno migratorio es la identidad de nuestros hijos e hijas nacida en España u otros que han venido muy joven. Como miembro activo de la vida asociativa de la comunidad senegalesa de España en particular y africana en general siempre me ha preocupado este asunto. Pero en estos últimos meses mi implicación en el programa de lucha contra el abandono escolar prematuro de los hijos e hijas de origen Senegambiana me ha permitido acercar más a estos jóvenes africanos y he podido percibir el nivel de malestar. Padres desesperados e hijos confundidos y desorientados con el autoestimo en los suelos.

Creo que, de la diáspora africana en Europa, los descendientes de africanos en España son los mas perjurados.  Lo que más me ha llamado la atención es que la mayoría de los estos jóvenes son confusos y cabreados, hacen preguntas sobre su identidad, están afectados por cómo están tratado por su origen étnico. Tienen el sentimiento de que la vida se está haciendo sin ellos, o que son jugadores de un partido, pero siempre desde el banquillo.

Además, están avergonzados por las imágenes vinculados a África. Están hartos de las narraciones en los medios comunicación por cualesquiera noticias tratando de África. No le gusten ver que todo lo que está relacionado con África, es negativo, despreciable y sin importancia. En los colegios tampoco les enseñan cosas buenas sobre África. La historia enseñada en los colegios no contempla ningún hecho histórico del país de origen de sus padres. Los manuales escolares hacen elogios de héroes que son los verdugos a sus antepasados. Aprende de su África des la boca de una mente colonizadora de que tal potencia europea a colonizado tal país africano.

Crecen durante la mayor parte de su infancia sometido a un bombardeo continuo de imágenes y de narraciones negativas sobre África, su pueblo y su cultura. Andan cabizbajo y buscan argumentos, porque saben que no todo es como lo cuentan, pero como argumentarlo. No saben nada de África. Incluso a veces preferían no tener ninguna relación con este país lejano, siempre en guerra. El país del niño malnutrido de la pancarta de publicidad que pide un euro para vivir. Pero en realidad saben que de ahí vienen sus padres. Así que algo tendrá que ver con ellos.

Porque debe identificarse a este África, si son de aquí. Pero si miramos a su alrededor nada te recuerda a su presencia, ni en los libros, ni en las producciones audiovisuales, ni en la narración oral, son invisibles. Lo peor es que como sus padres ellos también son víctimas de la discriminación, del racismo, de la exclusión social, del fracaso escolar, y del desempleo. Casi siempre topan con un racismo sistémico que busca su permanencia en la invisibilidad. A menudo están obligado a contestar preguntas sobre sus orígenes africanos, lo mal que se vive, los animales salvajes en libertad, aunque nunca han pisado África. Prefieren no hablar de este tema.  No hay mucho que contar si todo es negativo. No saben su historia, ni su cultura. Esta situación crea una incertidumbre y provoca una falta de autoestima que puede llegar a la autoodio.

Los más rebeldes adoptan un comportamiento desafiante y piden cambio, aceptación, respeto. Buscan identificarse con cualquier cosa con un prefijo “Afro” salvo realmente lo que son: africanos. Los más débiles entran un estado de letargia, de sonambulismo total, se sienten cansados, sus preguntas sin repuesta les está comiendo el alma.  Porque no se sienten representado, porque nada les recuerda su identidad, porque no les han contado su historia. Aquí han llegado con sus padres. ¿Pero de dónde vienen? ¿ Quienes son sus ancestros? ¿Cuál es su contribución en la civilización universal?

Cara a esta situación de incertidumbre y de la búsqueda de sí mismo el joven africano debe saber que el único camino para responder a estas preguntas y también dar un empujón a sus autoestimas es estar en posesión de su patrimonio histórica, cultural y espiritual africano y de los valores que siempre han caracterizado la sociedad africana en general. El joven africano deber saber que África tiene historia y cultura que no tiene nada que envidiar a otros al contrario la cultura negro africana es uno de los más importante en la historia de la humanidad. De hecho, la historia de los pueblos negros comenzó mucho antes que la del resto de la humanidad. Incluso lo generó. Nadie te lo va enseñar. Tendrás que buscar, investigar, leer, estudiar, preguntar, viajar a África.

La posesión de este patrimonio es la única manera de poder responder a las preguntar, colaborar, de dar y recibir en cualquier parte del mundo sin riesgo de frustraciones o de mimetismo. Después segura tendrá mucho gana de decir “Soy un africano En España»